SOLIDARIDAD EN VOLKSWAGEN

Caso Volskwagen

La sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo de fecha 11 de marzo de 2020, Nº167/2020, resulta de notable interés para nuestros clientes cuando hablamos del alcance que pueden tener los efectos de los contratos sobre terceros no suscribientes.

El famoso caso Volkswagen, suscitó y sigue suscitando mucha inquietud a los consumidores que se vieron afectados por la modificación del software que controlaba las emisiones y la manipulación de los motores diésel. Ello trajo como consecuencia una multitud de procedimientos judiciales con el objetivo de realizar nuestras respectivas reclamaciones.
El Supremo hace una reflexión que merece la pena comentar, con respecto a la aplicación del artículo 1257 del Código Civil. Este artículo nos establece que: “los contratos solo producen efectos entre las partes que los otorgan y sus herederos”. Es lo que se conoce como el principio de relatividad de los contratos; para los terceros, el contrato viene siendo res inter alios acta (cosa realizada entre otros), y, por tanto, ni les perjudica ni les beneficia.

Parece que este planteamiento resulta lógico y equitativo, pero, sin embargo, no deja de ser un esquema un tanto obsoleto, pues la estructura económica de nuestra sociedad actual ha ido cambiando.
El ejemplo más reciente, lo tenemos, tal y como nos expresa la sentencia, en la construcción y venta masiva de inmuebles. Que, sin duda, nos llevó a excepcionar ese principio de relatividad y dar más protagonismo a la conexión entre las personas que, aun no constando en el contrato, pueden tener responsabilidad frente a él. Pudiendo ejercitar, el mismo comprador del inmueble, la acción que el promotor pudiese tener contra el contratista o el arquitecto.

Y, es que, en el campo de la fabricación y venta de automóviles se observa que, entre el fabricante y el comprador final, pese a que formalmente no han celebrado un contrato entre sí, se establecen una serie de vínculos que tienen trascendencia jurídica, como, por ejemplo, la prestación de la garantía. Por tanto, si como es el caso, el automóvil no reúne las características con las que fue ofertado, no existe solamente un incumplimiento del vendedor directo, sino también del fabricante, que es al fin y al cabo la persona que pone en el mercado el producto.
Por tanto, es importante conocer desde el punto de vista del consumidor como la ley y la interpretación de ésta amparan sus derechos. Pues está claro que, limitar la responsabilidad por los daños y perjuicios al concesionario que vende al adquirente final, puede suponer un perjuicio para los legítimos derechos de los consumidores. En este caso, un derecho básico como es el de: “la indemnización de los daños y la reparación de los perjuicios sufridos”.
Por estas razones el Supremo condena de forma solidaria al pago de la indemnización tanto al fabricante “Seat, S.A.”,  como al concesionario.

En VO-IURIS ABOGADOS, opinamos que esta sentencia abre una vía muy interesante de cara a reclamaciones con pluralidad de partes, aunque no forme parte del contrato original, de modo que puedan llegar a tener parte de responsabilidad en su ejecución. Y, es que, en el presente caso, nuestros clientes se van a ver beneficiados. Puesto que debido a la actual crisis, existen muchos concesionarios que lamentablemente se encuentran en situaciones económicamente difíciles, lo que permite al cliente asegurarle una indemnización, pudiendo reclamar además al fabricante.

Antonio Gausí Baró
ICAM: 130.850

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